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lunes, 14 de enero de 2013
Antología de una adaptación
*Nota: la compilación de textos se encuentra a lo largo del escrito en todos los hipervínculos. Para leer los artículos, clickear sobre lo resaltado en azul.*
No seré yo quien describa el proceso evolutivo paso a paso, en detalle, de Cesc Fábregas. Para eso están los entendidos. Lo que sí puedo hacer es una cronología de escritos sobre la adaptación del de Arenys al equipo. En pos de realizar tal cosa, me valdré de escritos de autores como Martí Perarnau, Rafael León, Abel Rojas, David León, Jorge Martínez, Rubén Uría, y por último, haré una transcripción de un fragmento del programa radial '38 ecos', en el cual Abel Rojas describe el estado actual (y dulce), de Fábregas en el colectivo, en el cual es imprescindible.
Se empezó a hablar en serio de Cesc en el verano de 2011, luego de Wembley. Él llegaría como el Guardián del Tesoro, el eslabón perdido entre Xavi y Samper, y sería el Dueño del Espacio. Una vez llegó. El primer síntoma que representaría lo que vendría después, se dio en la Supercopa de Europa, contra el Oporto. Cesc llegador. Se habló entonces de un 'doble Messi', en el primer tramo de temporada. Nadie esperaba un Cesc para golear o dar constantemente el último pase. Lo imaginaban para organizar. Pero estaba lejos de ello. Cesc parecía haber olvidado los preceptos del juego de posición tan practicado desde la Masía hasta el Camp Nou. Y eso preocupaba sobremanera. Debía reconvertirse. Tuvo noches dulces en su rol de llegador, como cuando se configuró un quinteto para clarinete en el Bernabéu, o la consumación del estado líquido del equipo en la final del Mundial de Clubes. Luego de eso, se impuso su anarquía, su lado 'gunner', su libertinaje tan de las islas británicas. "Que corran las piernas, no el balón", debía pensar.
Comenzó entonces un proceso Xavi-Cesc. Luego de eso, llegaron noches no tan lúcidas. El derbi tan fatídico en Cornellá el Prat fue un síntoma inequívoco. El gol del Barcelona esa noche, fue casualmente, de Cesc. Y así se movió el Barcelona de enero hasta mayo. Con Xavi resfriado, Cesc corriendo y Messi patrocinándole. Descontrol total. Stamford Bridge fue su calvario. La temporada terminó, y calificar el curso de Fábregas como 'malo' sonaba inadecuado. Lo que es cierto es que nadie esperaba algo tan atípico, tan contrario a las predicciones veraniegas. Se empezaron a dar veredictos. Ninguno hablaba del todo bien de Cesc o Alexis, quien tampoco rindió como se esperaba. No encontraron ecosistemas confortables.
Tito llegó al banquillo, y con él, su proyecto. El pilar de su obra sería, el por entonces ilegítimo, Cesc Fábregas. Por lo que llegó a asentarlo en el esquema. No sería más 'falso 9'. Interior, de ahora en adelante. Titular en todos los partidos de Liga excepto Zaragoza hasta su lesión (por la que se perdió Atlético y Valladolid). Las claves: El regreso del Xavi feliz, sociedad Iniesta-Alba en la izquierda, y el Messi más colectivo. Entre esos factores, Cesc ha encontrado su lugar. La banda izquierda, en constante permuta con don Andrés, es su lugar de acción, su asociación con Messi por dentro aclara todo. Sin embargo, antes de todo esto, vimos que el Barcelona de Cesc existe, que nació para ser "4", que se pueden tener velocistas camaleónicos con él, que entendió el sistema, el juego, los preceptos. Se reconvirtió. Mérito de Tito.
Ahora ya no es el Barcelona de Cesc o el de Xavi. Es el Barcelona de todos. Un Barcelona líquido de fútbol dulce, en el que todos juegan de todo. Un Barcelona que roza la perfección, son los niños del coro. Y todo esto en buena parte, por la adaptación total de Cesc para lo que se le trajo.
"Pero Marc, Arroyo se ha dejado un nombre que yo creo que es realmente clave en todo esto, que es la pieza que está permitiendo esto en gran medida, que es la de Cesc. El tener un interior con el control técnico del Barcelona ¿no? Cesc que es un jugador que se funde bien en la dinámica de pases, pero que a su vez tiene una ocupación del terreno tan, tan amplia, porque Cesc influye en muchísimo más espacio yo diría que incluso Busquets, por supuesto que Iniesta y Xavi, pero también incluiría a Busquets. Eso te permite esto. Porque claro es que el Barcelona está desafiando un poquito la geometría natural del fútbol porque está invirtiendo ejes. Es que Iniesta es lo que digo, es que la línea de banda la está convirtiendo en la línea divisoria. Está afrontando así su juego. Iniesta no está dando asistencias definitivas por norma. Su juego no está siendo ese. Él intenta encontrar la ventaja. Dar el pase al medio al desmarcado (...) Pero a lo que voy Marc. La capacidad física de Cesc le permite estar en los dos lados, en las dos visiones, en el eje de Xavi contra portería y en el eje de Iniesta escorado. Ese Cesc influyendo por detrás de Iniesta y por detrás de Xavi al mismo tiempo y por delante de ambos, ese Cesc, ocupando tantas cosas, para mí es absoluamente clave pues si hay una diferencia fundamental de Cesc con los demás centrocampistas del Barcelona es su hiperactividad. Es un jugador que busca constantemente el movimiento, el movimiento posterior, pues como tiene dos ejes en los que puede influir porque tiene capacidad para hacerlo, tiene mucha amplitud, tanto en vertical como en horizontal, es que él se encuentra muy cómodo. Es el gran Barcelona, este 2012/2013, este, el de los cuatro centrocampistas".
Esas son las palabras de Abel Rojas, un maestro, sobre Cesc en 38 Ecos, el programa radial del blog Ecos del Balón. Dijo Martí Perarnáu que este Barcelona está produciendo "el juego de posición más ortodoxo con la mayor verticalidad posible". Y es en gran medida por lo que está arriba: Cesc Fábregas. Ahora sí es el guardián del tesoro, y más que nunca Dueño del Espacio.
Foto: Diario AS.
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