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lunes, 19 de agosto de 2013

Sobre el mediocampo que viene



El FC Barcelona aplastó al Levante, y exhibió, además de fútbol espectacular -de marca registrada blaugrana-, hambre, actitud, ganas y alegría. Los culés tenían ganas de arrancar. El encuentro dejó sensaciones tácticas y psicológicas muy buenas. El rendimiento individual de unos jugadores (Cesc, Alexis, Pedrito, Alves) invita al optimismo, y dio de qué hablar. Por ello, conversamos con Rafa León, conocedor especializado del juego del Barca, sobre lo que puede venir para esta temporada a distinto plazo. El diálogo dejó cosas interesantes. Ahí van:

-¿Ves a Cesc titular en Supercopa con Iniesta?

-Sinceramente, no tengo ni idea. Adriano o Jordi Alba. Xavi o Cesc, y los dos extremos entre Alexis, Pedro y Neymar. Esas son mis dudas.

-Buf, yo veo a Neymar por Pedro y a Jordi por Adriano. Eso para Supercopa. Y luego a Cesc por Xavi.

-Paciencia, hombre. De todas formas, el colectivo está funcionando mejor. Con Alves cerca, piernas frescas, y un rival no tan fuerte como el Atlético, Xavi puede rendir bien.

-Pues sí, pero no sé. Creo que somos los únicos que vemos a Iniesta por Xavi, y Cesc al lado. O por lo menos así espero que sea para cuartos de final de Copa de Europa, si es que el Barcelona llega.

-Qué va. Lo ve mucha gente.

-Yo sí lo que lo veo.

-Es que además, las otras dos piezas clave, o sea Busquets y Messi, cada vez tienen más peso en la elaboración. Los laterales más centrados y con más peso... ni siquiera hace falta que Iniesta se parezca mucho más a Xavi que a sí mismo.

-Hay que afinar, pero sí lo veo. Ayer Cesc intentó 95 pases y completó 86. Xavi 101, de hecho. Alves dio casi 90 pases, y lo mismo Busi. Leo no hizo tantos porque fue sustituido. Pero era el Levante... la idea es alcanzar esas cotas en Champions, considero.

-Lo bueno de lo de ayer (y del Santos, que fue igual) es que sí parece sostenible frente a gigantes. al contrario que el Barcelona que inició arrasando la temporada anterior.

-¿Por qué lo dices? He estado pensando en ello, pero no lo tengo tan claro. Cuéntame.

-Pues el equipo está más junto. Todos presionan. Busquets está más arropado -todos más cerca, en especial laterales-. Extremos que garantizan amplitud y profundidad. El problema puede estar más en las piezas. En ver si con Neymar en vez de Pedro, el rival sigue estando asfixiado, si Jordi Alba se coloca tan bien como Adriano, si Mascherano no sufre contra cualquiera que busque juego directo por su zona, o... si Xavi sigue siendo titular y vuelve a sufrir.

-Lo positivo es que esas cosas se trabajan... excepto por lo último, que ya hay gran debate sobre eso. Ahora ¿qué diferencia ves en el rol de Cesc de la temporada pasada y este que parece muy muy definido?

-Fundamentalmente, dos. Que al estar todos más juntos, la combinación es mejor. La distancia entre líneas es menor, el balón corre más aunque menos vertical, y claro, que ahora sí parece factible quitarle el puesto a Xavi.

-Iniesta la temporada pasada debía bajar y actuar de 'quitapresiones' cuando la cosa se ponía fea. Esta vez, con Iniesta iniciando en el centro del campo, con Cesc al lado, ¿crees que el problema se solventa en buena parte?

-Claro. El problema de que Iniesta bajara era que no había nadie arriba en el puesto que él dejaba. De ahí el atasco central. Ahora estará Neymar.

lunes, 14 de enero de 2013

Antología de una adaptación



*Nota: la compilación de textos se encuentra a lo largo del escrito en todos los hipervínculos. Para leer los artículos, clickear sobre lo resaltado en azul.*

No seré yo quien describa el proceso evolutivo paso a paso, en detalle, de Cesc Fábregas. Para eso están los entendidos. Lo que sí puedo hacer es una cronología de escritos sobre la adaptación del de Arenys al equipo. En pos de realizar tal cosa, me valdré de escritos de autores como Martí Perarnau, Rafael León, Abel Rojas, David León, Jorge Martínez, Rubén Uría, y por último, haré una transcripción de un fragmento del programa radial '38 ecos', en el cual Abel Rojas describe el estado actual (y dulce), de Fábregas en el colectivo, en el cual es imprescindible.

Se empezó a hablar en serio de Cesc en el verano de 2011, luego de Wembley. Él llegaría como el Guardián del Tesoro, el eslabón perdido entre Xavi y Samper, y sería el Dueño del Espacio. Una vez llegó. El primer síntoma que representaría lo que vendría después, se dio en la Supercopa de Europa, contra el Oporto. Cesc llegador. Se habló entonces de un 'doble Messi', en el primer tramo de temporada. Nadie esperaba un Cesc para golear o dar constantemente el último pase. Lo imaginaban para organizar. Pero estaba lejos de ello. Cesc parecía haber olvidado los preceptos del juego de posición tan practicado desde la Masía hasta el Camp Nou. Y eso preocupaba sobremanera. Debía reconvertirse. Tuvo noches dulces en su rol de llegador, como cuando se configuró un quinteto para clarinete en el Bernabéu, o la consumación del estado líquido del equipo en la final del Mundial de Clubes. Luego de eso, se impuso su anarquía, su lado 'gunner', su libertinaje tan de las islas británicas. "Que corran las piernas, no el balón", debía pensar.

Comenzó entonces un proceso Xavi-Cesc. Luego de eso, llegaron noches no tan lúcidas. El derbi tan fatídico en Cornellá el Prat fue un síntoma inequívoco. El gol del Barcelona esa noche, fue casualmente, de Cesc. Y así se movió el Barcelona de enero hasta mayo. Con Xavi resfriado, Cesc corriendo y Messi patrocinándole. Descontrol total. Stamford Bridge fue su calvario. La temporada terminó, y calificar el curso de Fábregas como 'malo' sonaba inadecuado. Lo que es cierto es que nadie esperaba algo tan atípico, tan contrario a las predicciones veraniegas. Se empezaron a dar veredictos. Ninguno hablaba del todo bien de Cesc o Alexis, quien tampoco rindió como se esperaba. No encontraron ecosistemas confortables.

Tito llegó al banquillo, y con él, su proyecto. El pilar de su obra sería, el por entonces ilegítimo, Cesc Fábregas. Por lo que llegó a asentarlo en el esquema. No sería más 'falso 9'. Interior, de ahora en adelante. Titular en todos los partidos de Liga excepto Zaragoza hasta su lesión (por la que se perdió Atlético y Valladolid). Las claves: El regreso del Xavi feliz, sociedad Iniesta-Alba en la izquierda, y el Messi más colectivo. Entre esos factores, Cesc ha encontrado su lugar. La banda izquierda, en constante permuta con don Andrés, es su lugar de acción, su asociación con Messi por dentro aclara todo. Sin embargo, antes de todo esto, vimos que el Barcelona de Cesc existe, que nació para ser "4",  que se pueden tener velocistas camaleónicos con él, que entendió el sistema, el juego, los preceptos. Se reconvirtió. Mérito de Tito.

Ahora ya no es el Barcelona de Cesc o el de Xavi. Es el Barcelona de todos. Un Barcelona líquido de fútbol dulce, en el que todos juegan de todo. Un Barcelona que roza la perfección, son los niños del coro. Y todo esto en buena parte, por la adaptación total de Cesc para lo que se le trajo.

"Pero Marc, Arroyo se ha dejado un nombre que yo creo que es realmente clave en todo esto, que es la pieza que está permitiendo esto en gran medida, que es la de Cesc. El tener un interior con el control técnico del Barcelona ¿no? Cesc que es un jugador que se funde bien en la dinámica de pases, pero que a su vez tiene una ocupación del terreno tan, tan amplia, porque Cesc influye en muchísimo más espacio yo diría que incluso Busquets, por supuesto que Iniesta y Xavi, pero también incluiría a Busquets. Eso te permite esto. Porque claro es que el Barcelona está desafiando un poquito la geometría natural del fútbol porque está invirtiendo ejes. Es que Iniesta es lo que digo, es que la línea de banda la está convirtiendo en la línea divisoria. Está afrontando así su juego. Iniesta no está dando asistencias definitivas por norma. Su juego no está siendo ese. Él intenta encontrar la ventaja. Dar el pase al medio al desmarcado (...) Pero a lo que voy Marc. La capacidad física de Cesc le permite estar en los dos lados, en las dos visiones, en el eje de Xavi contra portería y en el eje de Iniesta escorado. Ese Cesc influyendo por detrás de Iniesta y por detrás de Xavi al mismo tiempo y por delante de ambos, ese Cesc, ocupando tantas cosas, para mí es absoluamente clave pues si hay una diferencia fundamental de Cesc con los demás centrocampistas del Barcelona es su hiperactividad. Es un jugador que busca constantemente el movimiento, el movimiento posterior, pues como tiene dos ejes  en los que puede influir porque tiene capacidad para hacerlo, tiene mucha amplitud, tanto en vertical como en horizontal, es que él se encuentra muy cómodo. Es el gran Barcelona, este 2012/2013, este, el de los cuatro centrocampistas".

Esas son las palabras de Abel Rojas, un maestro, sobre Cesc en 38 Ecos, el programa radial del blog Ecos del Balón. Dijo Martí Perarnáu que este Barcelona está produciendo "el juego de posición más ortodoxo con la mayor verticalidad posible". Y es en gran medida por lo que está arriba: Cesc Fábregas. Ahora sí es el guardián del tesoro, y más que nunca Dueño del Espacio.

Foto: Diario AS.




martes, 8 de enero de 2013

Jugar como bloque.



Un día después de la gala del balón de oro, en la cual se anunció el 11 ideal de la FIFA en 2012, se produjo un malestar desde las islas británicas, suscitado por sectores de la prensa inglesa. La consigna del malestar era "Es increíble que no haya un solo jugador de la Premier League en esa formación".

El 11 ideal de la FIFA está conformado desde el portero hasta el centrodelantero por jugadores de la liga española. Casillas; Alves, Piqué, Ramos, Marcelo; Xavi, Xabi Alonso, Iniesta; Messi, Falcao, Cristiano. Una alineación que a simple vista, parece indestructible, pero en realidad está lejos de serlo.

En las últimas 24 horas, en Inglaterra suenan intenciones de un partido entre los 'All Stars' de la Premier League, y el 11 ideal de la FIFA (Y la BBVA). Un choque entre España e Inglaterra. Sería memorable y espectacular. Sin embargo, hasta que se produjeron esas intenciones de partido, nadie se había preguntado por el nivel competitivo del 11 ideal como bloque. Ahora que surge, se hacen revisiones, y hay señalados.

En Inglaterra tendrían la ventaja de conocer la alineación rival, y en función de esta, hacer una capaz de borrar a los ibéricos. El 11 de la BBVA tiene muchas carencias, lo cual es aprovechable para conformar un equipo de miedo.

Sobre Íker no hay debate, a pesar de que pase por horas bajas. Tal vez las peores de su carrera. Sin embargo, se le llevaría a jugar. En el eje de la zaga, Piqué, en un excelente estado de forma, brinda muchísimas garantías en defensa, y en ataque, como 'hombre de más'. Ramos está a media temporada de cumplir dos años en la demarcación de central. Ahí se desenvuelve muy bien. La pareja Ramos-Piqué se complementa y es buenísima. España demostró tal cosa.

El lastre está en los laterales. Marcelo, a pesar de brindar una salida de balón que cualquier equipo desearía, no da tranquilidad por su defensa tan caótica, y en la transición defensiva nunca ha demostrado ser un as. Dani Alves pasa por el peor momento de su carrera. Ya no es el potro de rabia y miel que solía ser. Displicente en defensa, a menudo erróneo en ataque, es el gran señalado del 11. Dos extremos de jerarquía de la Premier darían muchos dolores de cabeza por los flancos. Jordi Alba es la solución para la banda izquierda. Los grandes equipos están formados por pequeñas sociedades, y a pesar de que Marcelo-Cristiano sea brutal, Alba-Iniesta es de miedo. Véase Eurocopa. El de L'Hospitalet, en ataque es una bala, define a toda velocidad con una frialdad digna de los mejores. Asiste perfectamente, y en transición defensiva y uno contra uno es lo mejor de España por la izquierda. Se duerme tirando el fuera de juego. Su único lunar. En la derecha, están las opciones de Juanfran, Monreal, Iraola, Arbeloa, Adriano o el mismo Montoya. Esta demarcación es una incógnita.

En la mitad del campo, Xavi e Iniesta marcan el camino. Un equipo jugará como juegue su mediocampo. Y en este equipo están dos interiores con doctorado en el juego de posición. A sus espaldas debería estar el prodigio, la mente brillante del círculo central, el rey de la inteligencia posicional, el pulpo de Badia, Sergio Busquets. Sin embargo, estaría Xabi Alonso. Con esto no quiero decir que el tolosarra sea un mal jugador. Creo firmemente que es un jugador excelso, pero no posee las características para jugar con tantos metros bajo su responsabilidad. Sin escudero, Xabi baila solo, y no es lo mismo. Khedira es la mejor compañía para él, así como Busquets en la selección, pues tiene un bastón. Sin ellos, sin su apoyo, baja muchísimo su calidad. Sergio en cambio, lo entiende absolutamente todo. El Xavi-Busquets-Iniesta garantiza el estilo definido y la buena ejecución de este.

Sobre Cristiano-Falcao-Messi, una bomba en la delantera. A pesar de que haya tanta calidad en tres jugadores, debe tenerse en cuenta que la explosión de Messi se produjo cuando pasó al carril central. Lío, escorado a una banda, deja de tener la influencia tan brutal que produce en el juego. Alejarlo de Xavi e Iniesta no es una buena idea, pero en la derecha no deja de ser estratosférico.

Falcao juega en un equipo que tiene un máster en transiciones de la mano del Cholo. En ataque estático, está por verse la efectividad del Tigre, aunque hoy día, no hay mejor ariete que él. Cristiano sería la estaca parar estirar la lona y el jugador que bordea el fuera de lugar para pedirla al espacio. En eso, el portugués es letal. Con eso, y sacrificio defensivo, Cristiano se vuelve clave.

Para ganar a un equipo tan excelso como el que pueden armar los mejores futbolistas de la Premier, entre ellos Cazorla, Silva, Mata, Touré, David Luiz, Kompany, Van Persie, Bale, Baines, Fellaini, Rooney etc, es necesario jugar como un todo, como un bloque. El "todos" tiene que brillar sobre el "yo". Los bloques duros y competitivos. Y el 11 que presenta la FIFA no es un bloque, se rompería. Eso es lo último que se puede permitir un equipo.




domingo, 6 de enero de 2013

Siete, ocho, 'falso nueve', y diez.


"Cada vez que Messi marca uno de sus goles planetarios, un adjetivo se suicida, con lo que la necrológica de los adjetivos suicidados alcanza un tamaño formidable, hasta el punto de que el diccionario anda lanzando señales de socorro." Esto escribió Martí Perarnáu hace ya más de un año, luego de la final del Mundial de Clubes, segunda cumbre del Pep Team en sus cuatro años (siendo Wembley la más alta, y la primera).

El derbi contra el Espanyol no tuvo como consecuencia todos los focos y las cámaras buscando a Messi. Tampoco vimos uno de sus goles planetarios. Sin embargo, en este partido, el astro demostró como casi nunca, una particularidad que lo legitima para muchos entendidos, como el mejor jugador del mundo, pues lo completa. Messi se movió durante todo el partido de 3/4 de cancha hacia atrás. Se quedó con Xavi, por delante de Busquets, marcando el ritmo del encuentro a placer. Al hacer esto, cedió el protagonismo a un Cesc superlativo, y a un Iniesta que cada día demuestra por qué estará en Zúrich apretando sus puños,  nervioso esperando a que su nombre esté en el sobre. Ambos, funambulistas sobre el césped (Martí Perarnáu copyright). Además de a Pedrito, que se convirtió en la referencia, y pudo irse con un póker.

Busquets, quien ya lo entiende todo, partido a partido imperial, sujetó todo el equipo. Amo del círculo central. Con tal garantía a sus espaldas, Xavi y Messi se dispusieron a sentar la base de una nueva obra de arte del equipo. Hay momentos puntuales del encuentro en los que se puede comprobar esto sobre el argentino, además del mapa de acción de Lionel en el primer tiempo, que se reafirmaría en la segunda parte (vía @38ecos).

Mejores jugadas del partido (vía ESPN Deportes)

Atención al primer gol. Messi por detrás de Iniesta, Cesc y Xavi (Este último subió para sorpresa desde segunda línea). En el segundo gol, Messi dribla en 3/4 y cede a Cesc. Fábregas desborda y termina en gol de Pedro. En el gol anulado a Pedro, es Messi quien abre a banda. Y así fue todo el partido. Aquí el mapa de acción de la primera mitad.

En Zúrich estarán tres jugadores excepcionales. El mejor extremo del mundo, paradigma de garra y ganas, además de portento físico envidiable. Un mago, acróbata, ilusionista, el jugador que según muchos, es el único capaz de desparecer el cuero por segundos. Y un pequeñito, un hombre de 25 años y 1.69 de estatura , quien como viene demostrando, toca como el mejor 8. En sus inicios legitimó su desborde, como pocos 7. Golea como 9, aunque sea 'falso'. Sus 91 dianas de 2012 no dan lugar a un debate. Y de nacimiento, desde Rosario, Argentina, hasta Barcelona, España, es 10. Si gana su cuarto balón dorado mañana, escribirá otra gran página en su ya agigantada épica. Lo que ya es seguro, es que en su leyenda, está en la retina del balompié mundial como el futbolista total.


jueves, 6 de diciembre de 2012

La madurez del joven rey.


Cuando el rey abdicó, estaba seguro de haber dejado el reino en buenas manos. Habiéndole enseñado al príncipe todo lo que sabía, se fue. De una tierra en la cual los soberanos pelean a capa y espada por defender sus colores y sus ideales, se marchó para no volver. Dejó de moverse tan rápido como el rayo, de hacer magia y hacer parecer magia el asesinato del rival, dejó de leer la batalla como solía, pero estaba seguro de haber legado el mandato a un pequeño que algún día sería gigante.

El heredero del trono, aún muy joven, con sólo 21 años, tenía toda la presión del reino en su lomo. Muchos se preguntaban cómo iba a librar las batallas. Algunos ponían en duda su capacidad de hacerlo tan bien como alguna vez lo hizo su antecesor. En  su primer semestre al mando, se desempeñó aceptablemente bien.

Él estaba acostumbrado a atacar por el flanco derecho, hasta que un día, para una batalla que se proyectaba épica, en tierras de guerreros blancos, fue por el centro. Para ese día, él ya llevaba un año completo mandando con el '10' en la espalda. En esa batalla, él fue protagonista. Tres acciones suyas acabaron con el temido ejército blanco. Días más tarde, con su cabeza, sentenció a unos diablos rojos para adjudicarse Europa.

No todo el mérito fue suyo. Sus compañeros de combate peleaban con una sutileza que tras de sí, escondía todo lo letal de su técnica. Era bello verles luchar, pero dejaban a sus oponentes masacrados. Cuando él pasó al centro, sus compañeros contendieron aún mejor. Eran imparables.

Casi un año más tarde, chocaron con una muralla transalpina color negro y azul. Muchos creyeron que se acababa. Que era el fin de la hegemonía del jovencísimo rey, quien no hizo mucho para poder derrumbar el muro, y que su legión terminaba.

Unos diez meses después, el rey y sus escuderos alcanzaban la gloria luego de una dura derrota contra unos jinetes blancos bien agrupados, férreos y veloces, venciendo a los mismos en su propio feudo y legitimándose para una última batalla contra los diablos rojos de hace unos años. En esa última, el rey brilló como nunca, y con un flechazo de media distancia puso por delante a sus guerreros. Un compañero suyo mandó un cañonazo envenenado, el cual dejó atónito a todo el que tuvo la suerte y el honor de verlo, y que terminó la contienda.

El rey, agigantado, en el cuarto año de su mandato, quiso depender más de sí mismo para ganar las batallas que alguna vez logró en colectivo. Al final del calendario, eso llevaría al rey, tras caer contra unos escuderos de raíces anglosajonas, a derramar lágrimas. Y a todos los que observaron la batalla, a sincronizar su llanto con él, y con su caballería, pero a apoyarle, y entre tristeza absoluta, soltar al unísono una voz de aliento. Ese año, disperso para todo el conjunto, terminó con dos derrotas durísimas, la pérdida del continente y una victoria de consuelo contra unos vascos rebosantes de pudor. Tras esos hechos, el estratega de batalla se marchó, lo cual supuso un golpe muy fuerte para el rey, quien perdió a su consejero.

El asistente del estratega dio un paso al frente, y decidió relevar a su viejo superior. El rey, empezando su quinto año, sapiente de sus errores pasados, y con su conciencia cargada, quiso meterse más al colectivo. Llegó un luchador rapidísimo para el flanco izquierdo y por el centro se asentó un viejo compañero y amigo, para mayor supremacía.

El rey, metido más en el colectivo, hizo todavía mejores a sus compañeros, libres de derrochar su talento y su arte por todo el campo de batalla ayudados por su majestad, quien se colocó a sí mismo mucho más inmerso en todos los movimientos del conjunto. Hoy, ya rompió marcas impuestas por otros, en épocas remotas, y está en la retina del continente y del mundo. Nadie pone en duda el poderío de este monarca, quien, con sólo dos decenas y media de años, se erige para muchos como el mejor soberano que ha existido.

Tras cinco años, el antiguo rey puede mirar desde el retiro, y decir sin tapujos que sabía que sería así. El nuevo rey, aún joven, pero ya maduro, hace mejor a su ejército y así, se hace mejor a sí mismo.